INSPIRACIÓN

INSPIRACIÓN

Del latín inspiratĭo, la inspiración es el proceso o el resultado de inspirarse o inspirar (hacer que el aire del exterior ingrese a los pulmones, impulsar pensamientos en la mente). El concepto tiene dos grandes usos: por un lado hace referencia a la iluminación que una divinidad o una fuerza sobrenatural aporta a una persona mientras que, por otra parte, el término nombra al ingreso de aire al organismo a través de la nariz.









La música, en general, tiene diversos aspectos y matices que pueden ser controlados, incluso desarrollados de forma sistemática. Por ejemplo, todos sabemos que la técnica instrumental requiere un método de trabajo, el cual, puede elaborarse de forma eficaz en base al conocimiento y experiencia del profesor. Igualmente ocurre con la armonía, el contrapunto o cualquier otra asignatura musical. Pero, la inspiración es otro asunto. Lo cierto es que esta luz interna no puede controlarse, aparece cuando menos la esperas y, cuando realmente necesitas una idea musical... pues, en muchas ocasiones, no pasa absolutamente nada.
Entonces, ¿Es posible controlar la inspiración musical? Pues, lo sentimos muchísimo pero la inspiración no puede controlarse. En este acto mental interviene tanto nuestra mente consciente como, también, ese vasto oceano mental que llamamos subconsciente y que apenas podemos percibir. Y si, en este caso concreto, el subconsciente tiene tanto peso como la conciencia, es comprensible que el acto de inspirarse sea tan escurridizo como un pez recien sacado del agua. 

Inspiración y composición
En primer lugar hemos de diferenciar entre inspiración composiciónYa hemos comentado hace un momento que la inspiración no es posible controlarla. La composición, en cambio, es un acto mental que nace principalmente del conocimiento. Por ejemplo, suponte que, en un momento de inspiración, tienes una gran idea musical. Lo primero que intentas hacer es cogerla al vuelo. Para ello, tanto puedes escribirla de forma escueta en un pentagrama como grabarla para su posterior audición y desarrollo. Pues bien, es precisamente ese desarrollo lo que normalmente se considera la composición propiamente dicha.

¿Es posible componer sin estar inspirado?
Claro que es posible componer sin que la inspiración aparezca en nuestra mente. Muchos buenos profesionales de la música componen o arreglan sin estar inspirados. Lo hacen en base a la experiencia acumulada y el conocimiento adquirido. Sus obras pueden sonar bien, incluso muy bien, todo es perfecto... pero... lo cierto es que, en la mayoría de ocasiones, falta esa rara cualidad que diferencia una composición de serie de una obra maestra única. Si, es cierto, todo arte debe ser expresión de la inspiración. La composición propiamente que vendrá a continuación, puede llegar a ser un acto casi automático, dirigido por el conocimiento del artista.
Incluso Mozart diseño algunos juegos de salón cuyo cometido era la composición de minués y valses sin estar inspirado ni tener conocimientos sobre música. De esta manera, el azar entraba por la puerta grande en el mundo de la música de la mano de un genio: Mozart.

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